En general, la pretensión que transmiten los independentistas catalanes se funda en que su ensayada emancipación no suponga perder prebendas, entre ellas las económicas, emanadas del enemigo opresor. Por eso, conociendo el percal, no sorprende que el Consell de Transició, órgano consultivo de Mas, propongan que Barça y Espanyol sigan jugando en la Liga española “por razones económicas”, cuando lo sensato (por altanería y orgullo) sería vérselas entre sí, en el marco de una competición propia y soberana. ¿Qué sentido tendría para su estima compartir éxitos (o fracasos) con equipos extranjeros y hostiles? Lo que sí sorprende es que también se arguyan motivos de “afectividad”. Oiga, pero ¿qué es eso de la afectividad? Según la RAE, el “desarrollo de la propensión a querer”, acepción contradictoria con la propensión de quienes ansían, vulnerando preceptos, romper lazos, nexos y vínculos instaurados y consagrados por el pasado. ¿O no saben que los 'cariños' envenenados por la conveniencia no son los que afloran por sentimiento? ¡Qué jeta!
EXCESOS
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La intimidad desbordada en las calles
por la pérfida maledicencia,
como agua derramada y sin cauce
en juicio sin cortapisas ni comedimiento,
como ...
Hace 5 horas