El lobo, como es sabido, casi nunca viene cuando se dice que viene. Aparece cuando nadie lo espera. Lo mismo puede decirse, salvo excepciones, con las previsiones meteorológicas, que aunque en determinadas circunstancias se aproxima bastante, no siempre la ciencia está a la altura de las circunstancias. El ciclón Xynthia, que nos iba a borrar del mapa, según casi todos los augurios, pasó con más pena que gloria. Claro que escribo desde Lugo, en donde los efectos fueron prácticamente nulos, pero aunque se dejó sentir en algunas zonas de Galicia, sobre todo las más altas, en las zonas en las que se preveía una mayor virulencia, puede decirse que casi pasó de largo.
Estoy de acuerdo en que es preferible prevenir que lamentar, pero también es verdad que se creó una alarma innecesaria, no sé si por culpa de mala interpretación de las isobaras o si por curarse en salud. El último huracán se había presentado sin previo aviso. Nadie lo había advertido, y por eso es posible que ahora se incurra en estos excesos, que en algunos casos molestan tanto como el propio temporal.
De todas maneras, mejor es que no sucediera nada malo, o tan malo como se preveía.
El nerviosismo golpea a las bolsas europeas con caídas del 2% y los
inversores se preguntan si Trump dará marcha atrás en Irán
-
El petróleo llegó a dispararse un 25% en pocas horas y dispara el miedo en
los analistas, que auguran una crisis de inflación y una caída del PIB si
el pet...
Hace 2 horas

