No voy a entrar en si el efecto Rubalcaba, que recortó en el sondeo del CIS tres puntos en la intención de voto a favor de los socialistas respecto al PP, es o no creíble, entre otras razones porque lo ignoro. Lo que sí llama la atención, con independencia de la lucha por el poder que mantienen los dos principales partidos, normal en una democracia, es la escasa veracidad que transmite al ciudadano el Centro de Investigaciones Sociológicas, dependiente siempre del Gobierno de turno, y lo digo a juzgar por las pesquisas realizadas por varios medios de comunicación entre sus lectores u oyentes, que en su inmensa mayoría opinan que la encuesta está cocinada y amañada por intereses partidistas. Puede ser o no verdad, pero la sensación no es otra y es nefasta para el prestigio de un organismo estatal obligado a salvaguardar la credibilidad del trabajo que elabora. Además, de poco sirve valerse de una supuesta argucia que no mueve a los votantes, sino que incluso puede surtir un efecto inverso. El 20-N nos sacará de dudas.
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Hace 12 horas
1 comentario:
La credibilidad se ha diluido como el azucarillo en el café: tampoco me fío de las encuestas de los medios de comunicación, todos ellos leales a sus tendencias. No hay más que ver cómo nadie acierta en sus pronósticos el resultado posterior de las urnas.
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