QUIZÁ sea excesivo afirmar que huele a trampa, pero sí que hay truco y finalidad: recaudar más haciendo creer que se beneficia al ciudadano. ¿Entiende alguien que la nueva ley de Tráfico, ya en vigor, incremente la sanción mínima en 40 euros, de 60 a 100, en un difícil momento en que muchas personas y familias tienen (o no tienen) lo justo para comer? Cuando menos es un abuso, que se vende con el pretexto de reducir los impagos de sanciones y mejorar la seguridad vial, además de disminuir los supuestos de retirada de puntos. Se argumenta que con ello los infractores podrán reducir, como si fuese en época de rebajas, las sanciones al 50% si se abonan en los primeros veinte días, con la obligación (y ahí está el truco) de renunciar al recurso, lo cual produce indefensión manifiesta y chantaje descarado, pues muchas de las multas eran anuladas por improcedentes. Es decir, que de esta manera, la Administración se asegura unos ingresos que antes no tenía. ¿Hay o no hay afán recaudatorio?
(El Progreso, 30/5/10)
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