Nada hay que preocupe tanto al ciudadano como los servicios sanitarios, y por eso se encendió la luz de alarma ante el imprudente anuncio de Guindos en la prensa alemana de que se harían recortes, como jugando a incrementar el miedo (con la salud no se juega, oiga), posteriormente corregido por el responsable de Sanidad de los populares: "Sólo habrá ajustes de gastos innecesarios", rectificó. ¿Y cuáles son los innecesarios? Cuestión de matiz, pero sospecho que no todo lo superfluo será suprimido, porque donde mandan intereses partidistas que se quite lo demás. Lo digo, y ya sé que es competencia de la Generalitat, porque el hospital Santa Tecla de Tarragona incorporó, parece, a su nómina como asesor, a la vez que rechazó contratar personal sanitario, a un personaje que, sobre todo, sabe mucho (?) de sanidad, como es Josep Lluís Carod-Rovira. ¿Les suena? Defenestrado por sus secuaces, sus enemigos políticos le echaron una mano. O las dos para que se embolse seis mil euros al mes, el salario de tres profesionales. Hoy por mí, mañana por ti. Y todos felices.
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