Un placer, amigos

Es un honor para mi el que visites mi página y espero que descubras algo que pueda interesarte. Además de reproducir los breves artículos de opinión que en días alternos publico en el diario El Progreso de Lugo, sobre variados temas del día a día, también procuro insertar pinceladas de actualidad, de contenido histórico (no al uso) o costumbrista para hacer más amenos los textos, viajes..., aparte de incluir algunos enlaces que pueden ser útiles en determinados momentos. También os invito a seguirme. Un saludo cordial desde la romana y amurallada ciudad de Lugo, la Lucus Augusti, en España.
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martes, 14 de enero de 2014

Cuatro años después, no todas las ayudas humanitarias llegaron a Haití

Exaspera ver o saber que cuatro años después (enero de 2010) del trágico terremoto que devastó Haití, con cerca de 300.000 muertos, más de 170.000 personas siguen sin recuperar el hogar que perdieron en el seísmo, malviviendo en las tiendas de campaña de 306 campos de desplazados, con acceso limitado a servicios esenciales como agua potable e infraestructura sanitaria. Pero tanto o más irrita oír que la situación de desamparo, aparte de la más que probable inoperancia del Gobierno de Puerto Príncipe, se debe en gran parte a que muchas de las ayudas de auxilio a los damnificados, que salieron de diferentes países, fruto de donaciones canalizadas a través de ongs u otras instituciones de carácter humanitario, no llegaron a su destino. Se perdieron por el camino, y seguramente que nunca llegarán. No lo duden, alguien se habrá beneficiado. Y no es el de Haití un caso único; existen ya otros precedentes. Claro, no todas las organizaciones humanitarias son sospechosas, pero sobre algunas debiera ejercerse un control que, por lo visto, no se hace.

domingo, 22 de abril de 2012

Políticos a los que solo interesa la foto


Cada vez que surge un desastre, los políticos, ejercitando la autoridad que representan, se dan codazos y pierden los pantalones para salir en la foto sobre los rescoldos de la catástrofe, con compromisos y soluciones quiméricas. Conseguido el propósito, nada más perder de vista el escenario de la calamidad, lo único que no se evapora es el efecto de la propaganda. Hace un año del terrible terremoto de Lorca, que dejó sin hogar a miles de personas, y por increíble que parezca, muchas de ellas ni pudieron regresar a sus casas, porque continúan selladas, ni se les facilitaron soluciones. Quienes tienen coche lo utilizan como vivienda, y si no, para eso está el cielo raso. Por lo que sea, los técnicos municipales no decidieron si van a ser derribadas o reparadas; sólo tuvieron tiempo para administrar incertidumbre y cabreo entre los perjudicados, muchos de los cuales rasgaron los precintos para volver a lo que queda de sus moradas, sin agua corriente, sin luz…, sin más aliciente que el de sortear la miseria. Los políticos no volvieron, y si lo hacen será con fotógrafo detrás.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Japón tarda 6 días en reconstruir una autopista: España, tres meses en cambiar tres farolas


Círcula por la red, pero por si alguien no lo ha visto, lo recopilo. Se refiere, claro, a la diferencia entre españoles y japoneses a la hora de evidenciar la eficacia en las obras públicas, sobre todo por la celeridad. El terremoto que sufrió Japón el 11 de marzo arrasó una sección de 150 metros de la autopista Gran Kanto en Naka. El día 17 comenzaron las obras de reparación, y en tan sólo 6 días la carretera estaba como nueva. Abajo tenéis una imagen del antes y el después. Y por último se ofrece el cartel donde se anuncia una obra en un municipio de España en que se tardan tres meses en reponer tres farolas del alumbrado público, y en donde cuesta casi lo triple el cartel que la anuncia que la propia obra. Por algo España es diferente.

Sí, lo habéis visto bien:
Presupuesto de la obra: 973 €.
Precio del Cartel de marras 2700 €.
Trabajo a realizar: cambio de 3 farolas.
Plazo de ejecución: 3 meses (a mes por farola pa que los de la foto no se agobien).

martes, 24 de mayo de 2011

Terremoto de Lorca: la estafa del ladrillo

Recibo desde Lorca, con ruego de difusión, un trabajo del escritor y profesor Juan Ramón Barat, quien describe lo que podriamos catalagar como la estafa del ladrillo, descubierta a raíz del terremoto que asoló a la ciudad. Os invito a leerlo. Merece la pena.



LOS MISERABLES

Van vestidos con chalecos y cascos reflectantes y llevan una bolsa con botes de
pintura o sprays. Forman grupos de cuatro o cinco individuos. La gente de Lorca los ve
recorrer las calles, sorteando escombros, pisoteando cascotes, vadeando cintas y vallas
que prohíben el paso.
Lorca, asolada por varios terremotos, parece una ciudad bombardeada y estos
hombres del chaleco van catalogando los diversos grados de la catástrofe. Como si
marcaran en un estadillo el número de ilesos, heridos, muertos y desaparecidos en una
guerra macabra –valga la redundancia-. Lo indican con colores: verde, amarillo y rojo.
Los del ejército (Unidad Militar de Emergencia) son unos verdaderos ángeles caídos del
cielo, aunque no lleven alas y vistan de negro, porque se están dejando la piel en la
tarea, arriesgando su vida al entrar en las casas que pueden venirse abajo de un
momento a otro. Cuando se topan con el infierno de lo irremediable, le ponen un matiz
fúnebre al asunto del cromatismo: pintan directamente con un círculo negro, que
significa más o menos lo que el mismo color sugiere: pozo negro o cataclismo integral o
muerte súbita.
Los hombres del chaleco reflectante o los del UME, decíamos, recorren la
ciudad con los botes de pintura y marcan una cruz o un círculo en las fachadas o junto a
las puertas de los edificios y las casas. La gente los rodea, los sigue, acecha sus
movimientos, habla con ellos con el corazón encogido, el alma en vilo, los ojos al borde
de las lágrimas, porque del color de la cruz o del círculo depende el nivel de la
desgracia. Se puede entrar en la casa sin problemas, aunque haya desperfectos (verde);
se recomienda no entrar o entrar con mucho cuidado, pero salir enseguida (amarillo); no
se puede entrar porque las estructuras del edificio han sido gravemente dañadas y hay
peligro de derrumbe (rojo); se prohíbe el paso, este edificio va a ser demolido en breve
(negro).
Lo curioso del caso es que muchísimos de los edificios coloreados de rojo o
negro son de reciente construcción. Como suena. Estamos hablando de uno, dos, tres,
cuatro o cinco años de antigüedad. Algunos, incluso, aún no han comenzado a ser
habitados.
El terremoto de 5,1 grados habido en Lorca a las 18:50 h. el pasado miércoles,
día 11 de mayo, ha dejado al descubierto las miserias no sólo de los edificios sino de los
arquitectos, ingenieros, constructores, maestros albañiles, contratistas, promotores y
otros personajes del mundo del ladrillo, que nos han dado gato por liebre. No sé si el
lector me estará entendiendo. En vez de poner 1.000 kilos de hierro para sujetar la
estructura estos miserables han empleado 500 kilos. En vez de colocar hormigón o
cemento armado, han usado arena tonta. Y así sucesivamente. Pero no contentos con esa
estafa, se dedicaban a vender esos pisos treinta veces más caros de lo que a ellos les
costaba. Dicho de otro modo, un piso podía costarle al constructor entre 50 ó 70.000
euros aproximadamente. Pues bien, los vendían por 240, 250, 260 ó 270.000 euros,
céntimo arriba, céntimo abajo, según cómo y dónde, en las fechas en que fueron puestos
a la venta. Es decir, en los años de las vacas gordas, previos a la gran crisis actual. Que
el lector saque sus conclusiones.
Estos indeseables que se han dedicado a llenarse el bolsillo robando e inflando el
mercado inmobiliario, conchabados con los banqueros y otros alienígenas corruptos de
los que hablaremos otro día, son los responsables de la burbuja especulativa y de la
bancarrota económica y moral en la que estamos sumidos. Pero no sólo eso. Como digo,
el terremoto ha puesto al descubierto las miserias de los edificios de paja que estaban
construyendo. Por si el lector no lo sabe, un edificio debe ser capaz de soportar el
achuchón de un terremoto de unos 7 grados en la escala Richter. Y estos no han
aguantado ni uno de 5,1.
¿Quiénes son estos constructores, promotores, ingenieros o arquitectos? Lorca
no es tan grande. Pueden contarse con los dedos de las dos manos. Todo el mundo los
conoce. De hecho, algunos cometieron la osadía de colocar una placa con su nombre
junto a la puerta del edificio donde ahora los hombres del chaleco reflectante y los del
UME han dibujado un círculo rojo o negro.
Estoy convencido de que si el célebre Víctor Hugo, uno de los más grandes
escritores de todos los tiempos, saliera de su tumba, no dudaría en utilizar todo este
material (de derribo y humano al mismo tiempo) para acometer la segunda parte de su
famosa obra Los miserables.
Espero que esto no se quede en agua de borrajas, que es lo que suele suceder
siempre en este país. Tal vez no sea una mala idea que los propios afectados, esos
hombres y mujeres que han visto desmoronarse brutalmente su casita de papel –perdón
por la metáfora-, acudan a los tribunales y presenten las demandas pertinentes para que
se depuren responsabilidades civiles y penales. En algún lugar tiene que haber un juez
dispuesto a hacer justicia –lamentablemente la frase no es un pleonasmo-. Estos
miserables deben ser juzgados, y no sólo por lo sucedido sino también por todo lo que
podía haber ocurrido. Porque si el terremoto hubiera dado un arreón un poquito más
fuerte, sin necesidad de llegar a la magnitud de los 7 grados, Lorca no sería hoy una
triste ciudad en ruinas. Sería un inmenso cementerio en ruinas.
Juan Ramón Barat
Escritor independiente
www.juanramonbarat.com
18 de mayo de 2011

miércoles, 23 de marzo de 2011

Impresionantes imágenes del terremoto que arrasó la región de Tokio en 1923

Con el seísmo y el tsunami que masacró Japón la semana pasada, el fantasma de otro evento devastador ha vuelto: el terremoto de Kanto 1923, que sacudió la región de Tokio, fue el último gran seísmo que azotó al país del sol naciente. Elterremoto de7,9 grados de magnitud fue mucho menorque el reciente, pero más de 100.000 personas murieron durante el temblor y sus consecuencias. Estas imágenes de archivo, extraídas de la Encuesta Geológica de EE.UU., AP, y Dana la Universidad de Brown y Vera Reynolds colección, se muestran los restos de la horrible catástrofe. Son imágenes de In Focus  y recogidas por Quesabesde





















































































































































A view of destruction in Tokyo, seen from the top of the Imperial Hotel, which was the only hotel in the region that survived the 1923 earthquake. "A good idea of the tremendous devastation in Tokyo wrought by earthquake and fire." J.H. Messervey, from a letter dated March 5, 1924. Image of Tokyo and Yokohama, Japan, after the September 1, 1923 earthquake. (USGS/George A. Lang Collection)

A view of destruction in Tokyo, seen from the top of the Imperial Hotel, which was the only hotel in the region that survived the 1923 earthquake. "A good idea of the tremendous devastation in Tokyo wrought by earthquake and fire." J.H. Messervey, from a letter dated March 5, 1924. Image of Tokyo and Yokohama, Japan, after the September 1, 1923 earthquake. (USGS/George A. Lang Collection)

The remains of the famous Maruzen bookstore located in Nihombashi district of Tokyo after fire. The Maruzen bookstores was the largest bookstore and main provider of Western and European literature in Tokyo. (Brown University Library/William Dana Reynolds) #

People gathering in front of a sign posted on a bridge by a river. (Brown University Library/William Dana Reynolds) #






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The disastrous scene in Nihombashi-ku, the center of the Imperial Capital. Men stand among debris and bodies, building frames in background. (Brown University Library/William Dana Reynolds) #

Collapsed Remains of the Azuma Bridge on the Sumida River. The wooden floor of the bridge burned down during the fires caused by the earthquake, leaving only the metal supports. (Brown University Library/William Dana Reynolds) #

"A good idea of the tremendous devastation in Tokyo wrought by earthquake and fire. Enclosed find a few snaps taken on the top of the Imperial Hotel in Tokyo which is the only hotel in the earthquake district that survived." J.H. Messervey, letter dated March 5, 1924. Image of Tokyo and Yokohama, Japan, Earthquake from September 1, 1923. (USGS/George A. Lang Collection) #

A view of the devastation in Tokyo after the 1923 earthquake and fire, seen from the top of the Imperial Hotel in Tokyo. (USGS/George A. Lang Collection) #

A view of the devastation in Tokyo after the 1923 earthquake and fire, seen from the top of the Imperial Hotel in Tokyo. (USGS/George A. Lang Collection) #

A man stands atop a fissured road. (Brown University Library/William Dana Reynolds) #

A refugee site. Perhaps a former refugee site devastated by fire, with burnt cars, tires, canisters, and pieces of debris. (Brown University Library/William Dana Reynolds) #

People take refuge on a Nihonbashi street in Japan in 1923. Buildings across the streets are burning and billowing smoke and flame from an earthquake that hit . (AP Photo) #

People taking refuge to Japan's countryside climb and clinch to one of few trains leaving the capital in 1923. (AP Photo) #

Congestion of refugees fleeing their homes in the Ueno vicinity in Tokyo. (Brown University Library/William Dana Reynolds) #






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Piles of bodies and debris from a large refugee site. Remains of tires and wagons. The refugee site was most likely overcrowded and overcome by fire. (Brown University Library/William Dana Reynolds) #

A fallen bridge. (Brown University Library/William Dana Reynolds) #

In the vicinity of the badly damaged Manseibashi Train Station in Chiyoda, Tokyo, Japan. The statue of Takeo Hirose. (Brown University Library/William Dana Reynolds) #

People walk in the devastated area of Yuoguku in Tokyo, Japan, after the earthquake that struck on Sept. 1, 1923. In the background is the gutted domed building Kokugikan, National Sumo Wrestling arena, in the Ryoguku district. (AP Photo) #

Fissures in the road in the Yokohama Oebashi vicinity. (Brown University Library/William Dana Reynolds) #

A man tries to earn some money by offering haircuts in the remains of a building. (Brown University Library/William Dana Reynolds) #

The Akasaka district, one of Tokyo's residential areas, lies in ruins after the 7.9 magnitude earthquake on Sept. 1, 1923. (AP Photo) #

Fissure in unknown road. (Brown University Library/William Dana Reynolds) #

Destruction of the city. (Brown University Library/William Dana Reynolds) #

Tokyo and Yokohama, Japan, Earthquake September 1, 1923. "I enclose also a photo of the ruins of the Grand Hotel at Yokohama where I stopped last year." J.H. Messervey, letter dated March 5, 1924. (USGS/George A. Lang Collection)#

Many People sit on street car railway in front of their crushed houses in Japan 1923 after an earthquake. Fortunately, this area did not suffer from fire. (AP Photo) #


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