Un placer, amigos

Es un honor para mi el que visites mi página y espero que descubras algo que pueda interesarte. Además de reproducir los breves artículos de opinión que en días alternos publico en el diario El Progreso de Lugo, sobre variados temas del día a día, también procuro insertar pinceladas de actualidad, de contenido histórico (no al uso) o costumbrista para hacer más amenos los textos, viajes..., aparte de incluir algunos enlaces que pueden ser útiles en determinados momentos. También os invito a seguirme. Un saludo cordial desde la romana y amurallada ciudad de Lugo, la Lucus Augusti, en España.
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miércoles, 7 de diciembre de 2011

Derroche en el Senado: más de 400.000 euros en cuadros


El pintor Hernán Cortés ante sus 34 cuadros
Parece evidente que el Senado no es imprescindible para que la democracia funcione. Es mayoritario el convencimiento de que nos apañaríamos sin la Cámara Alta. Incluso lo cree alguna parte interesada. Pero ahí sigue y la crisis, implacable para casi todo, no fuerza ningún recorte en su desmedido sostenimiento, más allá incluso de los sustanciosos salarios a sus señorías. ¿Qué les parece lo de gastar 417.000 euros en cuadros? El que en los lienzos, encargados en 2007 al pintor Hernán Cortés para conmemorar los 30 años de las primeras elecciones democráticas, queden inmortalizados 34 protagonistas de la historia reciente del país y de la institución (21 senadores de la legislatura constituyente, sucesivos presidentes de la cámara y jefes de Gobierno) no lo justifica. Es un pavoneo innecesario y muy caro para ser asumido, y más por los casi cinco millones de parados, muchos sin subsidio ni asistencia sanitaria. El problema, claro, no se soluciona con ese dinero, pero es un derroche más de un goteo que no cesa.

miércoles, 19 de enero de 2011

Senado: ruido de pinganillos en jueguecitos innecesarios

Está el país como para enfrentamientos, pero ayer se produjo otro innecesario en el Senado a costa de los pinganillos que utilizaron sus señorías para entenderse, con un coste anual de 350.000 euros, aunque luego en los pasillos utilizasen el castellano en sus conversaciones comunes. Unos dicen que España no va a ser más pobre por gastarse al año esa cantidad en traductores y aparatitos, y que es por lo tanto el chocolate del loro, pero a la mayoría de los ciudadanos les cuesta entender que en este gesto forzado por los nacionalistas para que el PSOE pudiese obtener determinados réditos parlamentarios que se malgaste un dinero tan necesario para socorrer otras necesidades. Y quienes desde luego no lo entienden son los parados sin subsidio y las familias que carecen de cualquier ingreso para sostener sus hogares.
Si ya existe la creencia de que el Senado es una cámara inutil, convertirlo en un foro territorial para divertimento de sus señorías, con jueguecitos sinmbólicos, contribuye a profundizar la desconfianza y el cabreo. No se trata de demonizar los idiomas regionales de España, que deben apoyarse, pero dentro de unos límites que no leven al esperpento por mor de una concesión a los partidos nacionalistas, a los que el PSOE no tiene especial cariño, salvo cuando los necesita para defender sus intereseses. Es posible que el Partido Popular hiciese lo mismo, pero el caso es que fueron los socialistas quienes crearon esta situación que más parece una payasada que raya en el insulto por lo antes apuntado. 
No está la situación como para entretenerse en estos jueguecitos que poco contribuyen a la defensa de las lenguas, sino más bien en convertirlas en armas arrojadizas. Es lo único que nos faltaba.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Pinganillos en el Senado: una burla


SON LOS propios políticos quienes cuestionan la eficacia del Senado tal y como está planteado; la mayoría de los ciudadanos también, y muchos de ellos creen que no sirve para casi nada como no sea para sumar gastos. Por eso, además de una provocación, corriendo los tiempos que corren, parece una burla que la Cámara alta vaya a gastar en el próximo año 17 veces más que en al actual en traducir el catalán, euskera, gallego o valenciano, es decir, 350.000 euros en un invento que tiene más de juego de críos que de instrumento para facilitar el entendimiento entre los señores senadores, salvo a cuatro fanáticos amantes del embrollo. Todos entienden el castellano, y la mayoría jurará en arameo cuando les enchufen el pinganillo. Dirán los defensores del invento que al fin y al cabo el gasto no es más que el chocolate del loro, pero explíquenselo a los acorralados por la hambruna. Es otro peaje del Gobierno a los nacionalistas, pero cuando no hay para pan y se compran estampitas, pocas bromas, oiga.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Babelia en el Senado

QUE CADA cual haga el ridículo a su manera carece de trascendencia si la extravagancia no salpica al prójimo, pero si la bufonada supone meter mano en la caja común acaba siendo una ofensa. Que haya que pagar con fondos públicos para traducir al señor Montilla en el idioma que peor habla (casi siempre a golpe de chuleta) es mofarse de los ciudadanos, de todos los que sufren las consecuencias de recortes, tijeretazos y zapatazos para que el sistema se mantenga a flote. Al Senado, con el respeto que merece una cámara de representación popular, habrá que denominarlo babelia, en lo que acaba de convertirse para satisfacer el capricho de unos señores que al levantarse del escaño se entienden muy bien en un idioma común; es más, habrá casos en los que incluso desprecian el que simulan defender vía pinganillo. Que la pantomima cueste 6.500 euros por sesión representa mucho más que la factura en sí, porque además de pisotear el sentido común es un agravio chulesco, innecesario y nada práctico.

(El Progreso, 26/5/10)

viernes, 30 de abril de 2010

Juego de pinganillos




VAYA chasco para quienes sostenían (o sostienen) que el Senado es una cámara inútil, después de que sus señorías acaban de reciclarla en algo tan útil como una sala de pinganillos, que viene a ser algo así como un local recreativo de jueguecitos donde el divertimento de los padres de la patria está garantizado; todos acabarán tronchándose como la ínclita Pajín, sino al tiempo. Menos mal que se percataron de que la diversidad lingüística estaba decayendo hasta niveles nunca vistos, y nada mejor que la traducción simultánea de cada una de las cinco lenguas del Estado para entenderse ya entendiéndose, aunque sea más incómodo por la servidumbre de los auriculares. Pero cada cual es muy libre de jugar a las canicas o a los marcianitos como mejor le plazca. ¿Qué cuesta una pila (120.00 anuales) de euros? Es el argumento de los aburridos, que no se dan cuenta de que el pasatiempo contribuye al empleo de intérpretes. ¿Qué no está el horno para bollos, cuando toca reducir gastos? Son tonterías, oiga.

(El Progreso, 30/4/10)

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