Siendo como es la
libertad de expresión uno de los pilares de la democracia, preocupa el aumento
de intemperantes que solo permiten y toleran sus dogmatismos como única manera
de preconizar el Estado de derecho, descalificando, cuando no insultando, a
quienes no piensan igual que ellos; y suele ser al amparo de una enmascarada
vitola progresista. Les asiste, faltaría más, todo el derecho a la
discrepancia, pero respetando las ideas de los demás. Por ejemplo, a Esperanza
Aguirre le llueven chuzos por pedir la disolución del Tribunal Constitucional,
que puede ser o no acertado, pero en este caso no es ella la única persuadida
de que la institución no cumple los objetivos que llevaron a su constitución.
Está viciado políticamente, como otros altos organismos judiciales, y su
imparcialidad está cuando menos en tela de juicio, sometido a criterios
difíciles de desligar de determinados intereses partidistas. Que sea o no
necesario suprimirlo requiere una profunda y serena reflexión; que necesita
cuando menos ser modificado, ninguna, lo pida o no la señora Aguirre.
Hughes. Valencia, 0; Real Madrid, 3. El Madrid se despide de Mestalla
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@realmadrid
*Hughes*
*Pura Golosina Deportiva*
No era el Valencia fallero y bronco de otras veces. Apocado el público,
aunque con ganas, y...
Hace 9 horas