Un placer, amigos

Es un honor para mi el que visites mi página y espero que descubras algo que pueda interesarte. Además de reproducir los breves artículos de opinión que en días alternos publico en el diario El Progreso de Lugo, sobre variados temas del día a día, también procuro insertar pinceladas de actualidad, de contenido histórico (no al uso) o costumbrista para hacer más amenos los textos, viajes..., aparte de incluir algunos enlaces que pueden ser útiles en determinados momentos. También os invito a seguirme. Un saludo cordial desde la romana y amurallada ciudad de Lugo, la Lucus Augusti, en España.
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jueves, 5 de febrero de 2015

¿Por qué ha de ser Juan español quien sufrague las embajadas catalanistas?



El desafío catalanista de multiplicar por tres el número de embajadas, al igual que otras muchas jactancias de la casta, tiene críticas pero ninguna oposición que lo remedie. El reto, a corto plazo, alcanzará medio ciento de despachos de la Generalitat en el extranjero. A los no catalanes pudiera darnos  lo mismo que fuesen cincuenta o trescientas, de no ser porque las paga Juan español. Es decir, todos y cada uno de los contribuyentes del Estado, y eso ya supone una perturbación y un cabreo, que aunque no valga de nada, por lo menos que quede constancia de la arbitrariedad. Seguirán quejándose de que España les roba siendo España la dueña del botín. Pero es también la que lo tolera, mirando para otro lado. Una cosa es una oficina en París y otra el significado que se atribuyen para magnificar la soberanía de un territorio que carece de la pretendida representación exterior. ¿No es la política externa encomienda exclusiva del Gobierno del Estado?  Eso teníamos entendido, pero no lo parece a tenor de la indiferencia del propio Ejecutivo. Tal para cual.

jueves, 13 de junio de 2013

El Gobierno sabe el número, no del derroche de embajadas autonómicas



Son tantos y variopintos los despilfarros de los gobernantes que desmenuzándolos pierden intensidad y, sobre todo, hacen perder la perspectiva del derroche. Aún así relumbra el dispendio alimentado por una absurda y pomposa codicia de las autonomías, por razones de votos e imagen, como es mantener las superfluas embajadas, entre sus muchos excesos. El Gobierno admite tener reconocidas un total de 149 en diferentes países, pero ignora, lo cual es muy grave, el gasto que supone al erario, tal es el descontrol. Del total de las oficinas autonómicas en el exterior, veinticinco tienen carácter político y el resto de tipo comercial. Por ejemplo, además de Bruselas, la ‘arruinada’ Cataluña de Mas cuenta con representación diplomática en París, Berlín, Londres, Nueva York y Buenos aires, y el País Vasco, en Nueva York, México, Argentina, Chile y Colombia. Galicia, en Buenos Aires y Montevideo, aunque Feijóo instaló las sedes en los centros gallegos. Y después no hay para pan…

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