Un placer, amigos

Es un honor para mi el que visites mi página y espero que descubras algo que pueda interesarte. Además de reproducir los breves artículos de opinión que en días alternos publico en el diario El Progreso de Lugo, sobre variados temas del día a día, también procuro insertar pinceladas de actualidad, de contenido histórico (no al uso) o costumbrista para hacer más amenos los textos, viajes..., aparte de incluir algunos enlaces que pueden ser útiles en determinados momentos. También os invito a seguirme. Un saludo cordial desde la romana y amurallada ciudad de Lugo, la Lucus Augusti, en España.
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lunes, 7 de diciembre de 2015

Las colillas de Carmena, más que una ocurrencia es una pestífera guarrada



Para unos es simplemente incompetencia, para otros una ocurrencia más de la alcaldesa de Madrid, sumada a que estudiantes barran las calles o que los padres limpien los colegios de sus hijos, y para los más, una pestífera guarrada proponer que los niños recojan colillas en la vía pública, lo que, sobre todo por estética, nos retrotrae a las miserias de los tiempos más duros del franquismo. Las restricciones del tabaco movía a algunos fumadores a matar la adición recuperando los residuos del pitillo que dilapidaban otros consumidores, y en muchos casos se recurría a niños para que fuesen ellos los que encargados de recogerlos en calles y bares. Claro, era por necesidad. Porque la pretensión de Manuela Carmena tiene otros fines (demagógicos) bien diferentes, que se prestan tanto al choteo como al cabreo, según como se tome; en cualquier caso, si todas estas chorradas son el cambio prometido y demandado, apárquese la renovación, habiendo como hay necesidades mucho más urgentes y consistentes que resolver, sin recurrir al cachondeo. Si lo que quiere la señora Carmena es no aburrir, casi lo consigue, pero hay divertimentos que cuestan mucho menos el erario.

miércoles, 4 de enero de 2012

Un año sin tabaco y muchas colillas

Fue como quien dice ayer y llevamos un año sin (malos) humos. La polémica prohibición de no poder fumar en locales públicos fue menos traumática de lo previsto a juzgar por las reacciones conocidas doce meses después. Hubo hosteleros que preveían el fin de sus negocios, y ahora, según sondeo, son los primeros en celebrar la veda: sus locales son más higiénicos y no perdieron clientela. El saldo de seiscientos mil adictos que prescindieron del tabaco sólo perjudica a los estancos, que dejaron de vender millones de cajetillas, pero se compensa con creces si, como dicen los médicos, los ingresos por infartos agudos se redujeron el diez por ciento. Es decir, que no se resquebrajó ninguna estructura, pero aún así falta terreno por conquistar: el veinticinco por ciento de los españoles siguen fumando cuando le media europea no pasa del quince. Pero por tener también tiene su lado malo, al menos en Lugo: la ciudad se convirtió en un asqueroso colillero; sólo hay que ver (mejor mirar hacia otro lado) las aceras frente a los bares. Una guarrada.

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