Interesante la pregunta que formula
Vicente Quiroga, ex alcalde de Lugo y presidente de la asociación ‘Abre la
muralla’: “¿Hasta cuándo va a durar la imagen de Franco como arma arrojadiza?”,
y recuerda que la amnistía que facilitó la transición y la democracia fue para
todos. Lo que ocurre es que aún quedan políticos sin otros argumentos, los que contribuyan
a resolver la difícil situación del país; prefieren anclarse en la matraca del
franquismo que en preocuparse por los problemas reales que afectan a los
ciudadanos, más si están sin trabajo o con dificultades de subsistencia. ¿Qué
puede interesar del sobado argumento, electoralista, a quienes lo sufren? Salvo
los nostálgicos y algún que otro desencantado, nadie en su sano juicio defiende
la dictadura, y de hecho todos los partidos democráticos la condenaron antes o
después. Ya está. Pero utilizar el disco rallado, además de aburrrir, no
conduce a ninguna parte ni despeja el futuro. Ni siquiera es seguro que
proporcione a los obstinados los votos que buscan.