Fue como quien dice ayer cuando las buenas noticia no eran noticia. Ahora sí lo son. No interesaban por redundancia, con lo cual el consumidor morboso si buceaba para recrearse en la perversión debía explorar con lupa hasta descubrir las de contenido avieso, por raro e infrecuente. Ahora el planteamiento hay que aplicarlo a la inversa. ¿Cuántas buenas noticias, tildadas de optimismo, se publican hoy en los diarios? Pruebe y verá como dar con una referencia grata es tan improbable como percibir una chispa de exultación en Rajoy o un presentimiento no catastrofista de Montoro. O si es masoquista y lo que de verdad quiere es aniquilar cualquier asomo de disfrute, oiga la radio o vea la televisión. Le pesará el abatimiento, con la sensación de ser portador de los peores augurios. Cuando no hay la catástrofe, una tragedia en tierra, mar o aire, el enfermizo entramado económico, laboral, social… es peor que ayer y mucho mejor que mañana. O sea, que tanta mala noticia acaba no vendiendo, y dar con una buena es improbable para rastreadores del optimismo.
Hughes. Valencia, 0; Real Madrid, 3. El Madrid se despide de Mestalla
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@realmadrid
*Hughes*
*Pura Golosina Deportiva*
No era el Valencia fallero y bronco de otras veces. Apocado el público,
aunque con ganas, y...
Hace 8 horas
