Un placer, amigos

Es un honor para mi el que visites mi página y espero que descubras algo que pueda interesarte. Además de reproducir los breves artículos de opinión que en días alternos publico en el diario El Progreso de Lugo, sobre variados temas del día a día, también procuro insertar pinceladas de actualidad, de contenido histórico (no al uso) o costumbrista para hacer más amenos los textos, viajes..., aparte de incluir algunos enlaces que pueden ser útiles en determinados momentos. También os invito a seguirme. Un saludo cordial desde la romana y amurallada ciudad de Lugo, la Lucus Augusti, en España.
Mostrando entradas con la etiqueta Errores judiciales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Errores judiciales. Mostrar todas las entradas

miércoles, 5 de marzo de 2014

Graves errores judiciales por culpa de dar por buenas pruebas inconsistentes

David Villafañe lleva 16 años preso
No puede ser de otra manera. Los jueces, como humanos que son, también tienen derecho a equivocarse, pero quizá menos que cualquier otro profesional por las repercusión que sus decisiones alcanzan. No siempre de ellos es la culpa, pero culpables son de aceptar a veces pruebas inconsistentes, muy frágiles, declarando probados hechos que no lo están. David Villafañe lleva 16 años preso, de veinte a los que ha sido condenado como autor de un asesinato, al atribuírsele en 1995 la muerte de su novia en Guecho, al haberla asfixiado. Las pruebas forenses de entonces, se dice ahora que con teorías equivocadas, así lo evidenciaron. Bien, pues ahora otros dos informes forenses demuestran que la víctima falleció por causas naturales, algo que siempre afirmó el condenado. Padecía miocarditis y fue, parece ser, el motivo del desenlace. ¿Cómo se reparan estos errores?  De ellos nunca nadie se responsabiliza. Nadie es culpable. Y si se subsanan se echa mano de indemnizaciones insuficientes (dinero público), la mayoría de las veces incobrables.

miércoles, 20 de febrero de 2013

¿Por qué tantos errores judiciales y por qué tanto tiempo para esclarecerlos?



Si alguien se ocupase de reunir un dosier con los errores judiciales ( policiales también) de la Justicia, el asombro sería mayúsculo. Les supongo al tanto del caso del madrileño José Antonio Valdivielso, que pasó nueve años enchironado, hasta que el Supremo anuló la condena de trece por dos atracos y una tentativa de homicidio que no cometió. 

Pero tanto o más que sorprenderse por la ligereza del tribunal que dictaminó, utilizando indicios o pruebas inexistentes, parece imposible que se tardase tanto tiempo en zanjarse el oprobio. 

Otra gran preocupación es la facilidad con que se cuelan las denuncias falsas por violencia de género. Un hombre de Viveiro, en Lugo, permaneció cuatro meses preso tras ser denunciado por violación, al darse por buena la versión de la víctima (?) hasta que el fiscal detectó el engaño, retirando la acusación y solicitando dos años de cárcel para la denunciante, durante el juicio oral.

 ¿Por qué prosperan acusaciones sin ninguna consistencia? Alguien debería remediarlo. Y explicarlo.

sábado, 24 de marzo de 2012

¿Quién castiga a los culpables de los errores judiciales?

Óscar Sánchez, a su llegada a Barcelona tras su pesadilla italiana

La pesadilla vivida por el lavacoches catalán en una cárcel napolitana, tan increíble como espeluznante, debiera ser suficiente para que de una vez se valoren y consideren en serio los errores judiciales, que no suele ocurrir. Fue en Italia, pero son casos intolerables que con frecuencia afloran en todo el mundo, haciendo pagar a inocentes iniquidades de delincuentes, casi siempre por indagaciones inciertas marcadas por la negligencia de policías o jueces. En este caso concreto, ¿cómo puede ser posible que la confusión se prolongase 626 días? Descubrir que Óscar Sánchez no era el narco y el mafioso atribuido no debía ser tan complejo. Y se suma además la agravante de torturas y ultrajes que recibió durante su encierro, infligidos por depravados inquilinos del penal. Un cúmulo de despropósitos que alguien deberá asumir y pagar, pero tal posibilidad suele ser endeble en situaciones similares. Los responsables casi nunca pagan el error, como si los lapsus fuesen un eslabón más de los que conforman los competencias o el salario. Y no es así.

domingo, 21 de marzo de 2010

Errores procesales



ES MUY GRAVE que la Policía francesa confundiese a unos pacíficos y distendidos bomberos catalanes de vacaciones en París con un comando etarra, y más darle la publicidad que se le dio sin una comprobación seria, pero al menos, aunque no sea suficiente, se rectificó pronto. ¿Habría ocurrido lo mismo en España en una situación similar? Los errores judiciales, y por ende los policiales, son aquí de nota; lo peor es lo que se tarda en corregirlos, sin explicaciones, sin disculpas, sin satisfacer daños y perjuicios. Un taxista madrileño permaneció tres meses en la cárcel sólo porque una cliente, para justificar una infidelidad ante su novio, le acusó de violación. Y una jueza suplente, sin más pruebas, lo mandó a Soto del Real, donde por cierto, al salir, no pudo recuperar su rolex ni una cadena de oro que depositó al entrar. La titular del juzgado se disculpó al reincorporarse, pero no se sancionó a la aprendiza, y se le juzgó a él y no a la mentirosa. ¿Dónde están las garantías procesales? 

(El Progreso, 22/3/10)

Blogs que sigo

Buscar este blog