Miguel Montes Neiro entró en prisión hace 35 años. Y ahí sigue, pese a no tener delito de sangre alguno. Ahora cuenta su historia a EL PAÍS en un locutorio de la cárcel granadina donde vive con 61 de edad. Mientras, el Gobierno concede indultos que, cuando menos, producen alarma social, pero este caso no lo ha resuelto.
Mi vida en busca y captura
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