| Escenario de la matanza, con un cadáver en primer plano |
| Marceliono Ares Rielo en la reconstrucción de los crímenes |
Va por treinta y un años y lo sigo sintiendo y viendo como si fuese in situ. Impactos que marcan y perduran. Cuatro abatidos (noviembre de 1983) en Gomesende (Pol) por disparos de Marcelino Ares Rielo, 'O Garabelo'. La impresión no fue menos fuerte que la vivida seis años después en Surribas (Chantada) por la matanza de Paulino Fernández, esta vez con ocho cadáveres. La TVG recordó el primero de los episodios en 'Galicia 112' y volví a lamentar aquella desdicha, que bien pudo ahorrarse si la concentración parcelaria, ejecutada en la zona, no hubiese alimentado el origen por el absurdo de no incluir los árboles en los lotes asignados. La finca de 'O Maxistro', uno de los muertos, le correspondió a Marcelino, quien pretendía preservar los carballos que ese infeliz día cortaba el anterior propietario. Y nada cambió desde entonces: en posteriores concentraciones, las arboledas siguen sin ser valoradas e incluidas, con lo cual, además de conflictos, se producen deforestaciones salvajes, por los desacuerdos entre las partes.