Que los contactos
de la médium británica Anne Germain con el más allá sea una superchería, según
denunciaron sus ex colaboradores, no puede ser una sorpresa para quienes viven al
margen de extrañas fantasías. Sorprendente sí es que haya todavía quien se asombre
del supuesto engaño y que la espiritista siga acaparando audiencias en
televisión y llenando locales por donde quiera pase (cinco mil almas cándidas
en A Coruña), en sus giras, con su rentable espectáculo de 'Más allá de la vida'. Se explica que de esta manera cierre el ejercicio
embolsándose un millón de euros por escenificar sus presuntas patrañas. En
cualquier caso ella tiene menos culpa del intuido fraude que nadie. Los
verdaderos culpable (cooperadores necesarios) son quienes, sabedores de sus embustes, le den cancha para
seguir el embauque. Y tanto o más lo son los atribulados deudos de los espíritus
que 'acuden' al plató para recibir revelaciones de ultratumba con los pormenores
que ellos mismos aportaron. Solo en un país donde el más tonto hace relojes
pasan estas cosas.
División en el Gobierno ante el reparto de menores impuesto por el Supremo:
Torres fuerza retirar el recurso que había presentado la Abogacía
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Hace 50 minutos
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