Mejor que no hacer nada sí es, pero a la vez que se alivia un problema arranca un lío que tenderá a perturbar aún más el drama. Del mismo modo que es imposible establecer barreras entre feos y guapos, buenos y malos…, más lo será fijar los criterios que reglen los casos de necesidad extrema y poder precisar a quienes alcanza la moratoria de desalojos por impago de hipotecas que acordó (a buena hora) la banca. ¿Dónde acaba la necesidad y dónde empieza la extrema indigencia? Alguien deberá fijarlo llegado el caso, y es entonces cuando surgirán los desequilibrios, los agravios comparativos y toda una ristra de discordias que frustrarán remedios y soluciones en cada caso. No es, además, más que un parche que, en la mayoría de los casos, solo enmascara y aplaza dolorosas consecuencias a corto plazo. Y es en el instante de la falsa euforia que retrasa el conflicto cuando empieza la cuenta atrás de plazos y obligaciones que han de acatarse. Los bancos nunca perdonan.
Sánchez culpa a la oposición de extender "el nubarrón" de la corrupción y
afirma: "Ante esta situación, cómo no vamos a continuar"
-
El presidente acusa a la oposición de "violentar la separación de poderes",
"crucificar al fiscal general", "hablar de cloacas cuando montaron una
policía ...
Hace 12 horas
No hay comentarios:
Publicar un comentario