En principio debe ser envidiable vivir en Noruega, dicen que uno de los países más seguros del mundo, cuya Policía, más que un componente garante de la seguridad parece estar concebida como un aderezo supérfluo. Su arma habitual de defensa es un spray y sólo en casos extremos los agentes portan una pistola sellada con plomo. Si la desprecintan, deberán justificarlo mediante un exhaustivo informe. Si no fuese así, es posible que también se produjese la tragedia de la isla de Utoya, pero es evidente que una intervención policial rápida la hubiese paliado. Ello, unido a su incapacidad de reacción, con medios de desplazamiento a la isla impropios, contribuyó a que el asesino se aburriese disparando y sólo se detuvo al llegar los agentes. Pueden parecer idóneas unas fuerzas de seguridad no opresivas, estéticas, pasivas, indiferentes…, pero cada cosa es para lo que es, que tengan opción de intervenir adecuadamente cuando lo requiera la situación; como elemento decorativo sirven para muy poco o para nada, como bien se ha demostrado.
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Hace 43 minutos
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