Enraizada como está
la percepción proteccionista, con subvenciones a tutiplén, sin importar siquiera
que no sea rentable o competitivo, a los mineros del carbón también les asisten
sus razones para reclamar el no recorte de las suyas, porque hay que entender
que son puestos de trabajo y el condumio para sus familias, pero es lo que les
ocurre a otras muchas que no tienen ni para pipas y de las que sin embargo
nadie se acuerda, ni interesan en absoluto cómo rédito partidista de determinadas
facciones, que necesitadas de púlpitos para hacerse notar aprovechan al máximo
algaradas con proyección mediática. O para justificar una pancarta bardeniana,
plantada siempre en escenarios estratégicos para la foto. Si la situación lo
demanda, ¿no les parece que es el momento de ponerse serios, cortar por lo sano
y dejar de patrocinar todo lo que no sea fructuoso para la economía del país?;
a no ser, claro, que se trate de servicios públicos imprescindibles, que no
siempre producen dividendos. Y si algún mendrugo queda para repartir, que sea
entre todos los menesterosos.
La guerra de los Rosie
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*Ignacio Ruiz Quintano*
*Abc*
*Ursula von der Leyen*, *Rosie*, nos quiere listos para su guerra: una lata
de melva en escabeche y un spray de yodo ...
Hace 4 minutos
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