Desde siempre, el Pequeño Nicolás se aficionó a las cacerías. Aquí lo ven con don Juan Carlos |
Sí son como niños. Primero, unos y otros, se retratan a porrillo con el Pequeño Nicolás, buscando no se sabe muy bien qué. O él con ellos, que para los efectos viene a ser lo mismo. Percatándose después de que no era lo aparentado, se avergüenzan y lo reniegan por farsante. Juran y perjuran no conocerlo de nada, refutando lo que parecía innegable. Pero no tardan en volver a las andadas. A darle cancha. Un diario nacional publicó este fin de semana un reportaje, con amplio despliegue fotográfico, desmenuzando la montería celebrada en Alcántara (Cáceres) en la participó el susodicho junto con varios cargos del PP extremeño, tras ser invitado y tratado con especial mimo, sin pagar un duro, pese a que la inscripción costaba 350 euros. Aparece en una foto junto con el alcalde de Alcántara y su mujer, que le solicitaron para que posara entre ambos, a la vez que se le pedía que mediase (¿ante quién?) para convertir un puente romano del pueblo en Patrimonio de la Humanidad. El regidor intentó ocultarlo a los medios, negando evidencia. Demasiado tarde. El inefable Nicolás sigue campando.
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