Un placer, amigos

Es un honor para mi el que visites mi página y espero que descubras algo que pueda interesarte. Además de reproducir los breves artículos de opinión que en días alternos publico en el diario El Progreso de Lugo, sobre variados temas del día a día, también procuro insertar pinceladas de actualidad, de contenido histórico (no al uso) o costumbrista para hacer más amenos los textos, viajes..., aparte de incluir algunos enlaces que pueden ser útiles en determinados momentos. También os invito a seguirme. Un saludo cordial desde la romana y amurallada ciudad de Lugo, la Lucus Augusti, en España.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Una plaga de pulgas invade las dependencias de la Xunta en Lugo



Edificio Multiusos de la Xunta, en Lugo
No parece que las pulgas sientan la predilección que se les atribuye por los perros flacos, de lo contrario no habrían invadido las dependencias de la Xunta en Lugo, en el edificio Multiusos. Pero más que lo que pudiera parecer anecdótico, las pulgas, con independencia de sus saltos (sesenta y cinco metros si brincase una persona) y de la leyenda de que se dejan amaestrar, crearon, y siguen haciéndolo, muchos problemas en el mundo. No se olvide, por ejemplo, que fueron las causantes de la plaga de Justiniano, emperador bizantino, que en los años 541 y 542 sufrió en sus carnes y las de sus súbditos las consecuencias de la también denominada 'peste bubónica', dicen que, con la 'muerte negra', la mayor pandemia que padeció la humanidad, atacando Asia, el norte de África, Arabia y Europa desde Dinamarca hasta Irlanda. No es que fueran ellas las que acometieron directamente, sino que transmitieron la bacteria yersinia pestis a las ratas, que a su vez la contagiaron de manera masiva a las personas. Por lo visto, malas pulgas hubo siempre.

martes, 10 de septiembre de 2013

En aras de la periferia, mejor que el intento olímpico acabase en fiasco




Bien es verdad que a la tercera no fue la vencida (y la cuarta se vislumbra lejana o improbable), pero estando tan curtidos en torear decepciones tampoco es para ponerse así de trágicos, y lo digo por los tremendistas. Claro que estas cosas pasan por vender la piel del oso antes de cazarlo, por crear falsas expectativas mediante euforias desmedidas e interesadas; si no hay mal que por bien no venga, tiene mucho de positivo que los juegos olímpicos de 2020 se alejen de Madrid para quienes no vivimos en Madrid. ¿Pensaron en la pasta de la maltrecha caja común que nos ahorramos con el fiasco? La potencial inversión fallida tendrá con seguridad mejor acomodo, sabiamente repartida, por las denostadas periferias, más necesitadas de alivios que de fastos. Hay que entender, sí, el disgusto de los decepcionados, pero no estando precisamente el país algaradas y delirios, incluso ellos mismos comprenderán que lo más sensato es que la intentona se quedase en eso, con independencia de otras respetables consideraciones al respecto.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Esclavizados por el móvil: uno de cada tres españoles lo miran cada 15 minutos



Por decir algo, hace veinte años no se preveía el alcance de la telefonía móvil ni se valoraba lo que hoy es irrenunciable, con sus ventajas y sus inconvenientes, que los tiene. Nadie imaginaba vivir bajo la tiranía de un artilugio que uno de cada tres españoles no evita mirar cada quince minutos; de un avance tecnológico que se torna incontrolable. Tanto, que algunos restaurantes, por ejemplo, ya toman cartas en el asunto reteniendo temporalmente los aparatitos en recepción, con lo que se pretende que el cliente recobre el placer de comer, beber y conversar, sin que cada dos por tres le suene el artefacto o tenga la tentación de interrumpir el almuerzo con llamadas que, casi siempre, pueden esperar. Nos somete a una esclavitud o dependencia consentida, que de alguna manera controla todos nuestros movimientos y nos priva de una libertad que ya nunca recobraremos. Ya lo profetizó Albert Einstein cuando dijo temer el día "en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad”. Menos mal que la sarna con gusto no pica. Que si llegase a picar…

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