Evaporada la magia de los Magos de Oriente, nos aguarda la de marzo. Lo que no se remate antes de ese mes, esperará hasta que San Pedro baje el dedo. El Plan (parcial) Paradai, que iba a culminar en octubre, estará listo, dicen, antes de que acabe febrero, y eso que las obras están paradas desde el 19 de diciembre. Ya verán como no falla. No podrán inaugurar primeras piedras del nuevo puente ni del auditorio porque los pilló desprevenidos, y bien que lo lamentan porque serían votos seguros, tan palurdos somos. Pero como aquí nada funciona si no es a golpe de campañas electorales, no estaría por demás acortar al máximo los periodos para que nuestra desesperanza fuese depurada por las urnas; aceleraría la voluntad de quienes la aparcan una vez que se les renueva la confianza o, más bien, la desconfianza. Incluso multiplicaría aún más la generosidad de ZP para otorgar (prometer) fondos a quien se lo pida. La magia nos hace ver lo que no hay. De eso se trata.
(El Progreso, 7-01-09)
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