CONSIDERANDO que el comportamiento del alcalde de Valladolid es reprobable sin paliativos, también soy de los que piensan que la respuesta es desproporcionada en la defensa a Leire Pajín por el oprobio; se utiliza como arma arrojadiza por parte de quienes no se detienen en jalear a los suyos cuando ellos se exceden (mal follada, tontos de los cojones, vago, mariposón, plumajes y demás gracias celebradas), quizá por ser cortinas de humo fácil para soslayar otras cuestiones de más calado. Pero iba a otra cosa. Late una especial sensibilidad histérica para tachar de machistas no sólo a los que ofenden (que sí) sino también a quienes critican a las señoras metidas a políticas, como si el mero hecho de serlo conllevase un caparazón que exculpe cualquier conducta reprochable en el ejercicio de sus funciones. Todo el que no comulgue con sus postulados es un machista. Las críticas (y los insultos), señoras, carecen de género. ¿No predican con tanto ardor la igualdad? Pues es para todo, no sólo cuando interesa.
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Hace 1 hora
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