LAS CONVENIENCIAS individuales no siempre coinciden con las colectivas, porque cada cuál tiene sus propios intereses, como es el caso de Arnaldo Otegi. Por eso la Audiencia Nacional le ha dicho que su argumento de conveniencia política para dejar el trullo no se corresponde con la procesal o jurídica. Otegi no condenó los atentados (asesinatos) etarras, y por tanto mal puede aducir razones políticas cuando sólo defiende a delincuentes con delitos muy graves. Si se le otorgase esa gracia, habría que hacer otro tanto con el padre que liquidó a la madre de sus hijos, con el fin de que fuesen éstos debidamente atendidos; o con el atracador de bancos, con el pretexto de poder alimentar a su familia, desamparada desde que se le impide ejercer el oficio. Por esa regla de tres, nadie permanecería enchironado. Ni harían falta cárceles y burlar las leyes estaría al alcance de cualquier ciudadano sin escrúpulos. De todas formas no descarten que en cualquier momento el líder abertzale recobre la libertad. Nos conocemos.
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