Pocos estarán en desacuerdo con la propuesta de Alfredo Rubalcaba para crear un fondo contra la pobreza dotado con un millón de euros, que bien poco parece para resolver tanta adversidad a corregir entre los más desfavorecidos, sobre todo si lo comparamos con otras aportaciones sociales, evaporadas antes de llegar a su destino. No obstante la iniciativa conduce a la reflexión de siempre: ¿por qué las ideas salvadoras o reparadores se les ocurren siempre a los políticos sin capacidad de decisión, a destiempo? Rubalcaba pudo muy bien haberse adelantado siendo miembro destacado del Gobierno de Zapatero, en vez de la bonificación fiscal de cuatrocientos euros, que acabó en fiasco, y del que se aprovecharon incluso quienes no lo necesitaban. O con los millones malgastados en el famoso Plan E. La crítica puede hacerse extensiva a todos los políticos y a todos los partidos, que solo son dadivosos cuando carecen de responsabilidades de decidir, sabiendo que a nada les compromete.
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Hace 1 hora
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