Haz lo que yo diga, no lo que yo haga. De autor desconocido, la sentencia es
sin duda el emblema oral de la hipocresía, el resumen más preciso del doble
discurso, aludiendo a los que, apoyados en su poder, pretenden que los demás
cumpla lo que ellos no cumplen. Ya vieron, dos ejemplos. El delegado de Tráfico
de Girona volvía a su casa tras participar en una reunión sobre seguridad vial,
se le calentó el pie y alcanzó con su coche los 160 kilómetros, en autovía;
cuarenta más de los permitidos. Dimitió al saberse delatado por el radar. El aparatoso
vicepresidente de la Junta de Andalucía y líder de IU en esa comunidad, Diego
Valderas, impulsor de la polémica ley antidesahucios contra los bancos, que
aprobó el Parlamento andaluz, y uno de los grandes defensores de los movimientos
en favor del derecho a la vivienda, adquirió su segunda residencia a precio de
saldo, precisamente gracias al desahucio de su vecino, que se lo ofreció
primero por lo que adeudaba: ocho millones. Valderas esperó a la subasta: cinco
millones.
Sánchez amenaza con "recurrir con toda la fuerza del Estado" la "prioridad
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Hace 4 horas
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