PUEDE o no estar uno de acuerdo con lo expuesto por el director del geriátrico de Olot, donde un celador confesó haber matado por motivos ‘humanitarios’ a once residentes, cuando afirma que no duda de la profesionalidad de los médicos que certificaron las defunciones como naturales, además de eludir él cualquier implicación sobre el horripilante rosario de crímenes, pero cuesta mucho entender que un facultativo determine las causas de una muerte sin pruebas fehacientes de cómo sobrevino el óbito, sólo por la apariencia del cadáver, porque en estos casos sí había motivos extraños, o al menos el acusado los confesó al juez. Cuando menos existían indicios para la sospecha. ¿O es normal, por ejemplo, que durante los turnos de este celador celador, desde que inició su actividad laboral, feneciesen nada menos que 27 internos? No lo parece, y por eso y otras razones alguna culpa deberán asumir tanto los médicos como el propio gestor del centro, aunque lo más fácil sea cargarle todo el mochuelo a un pobre loco.
Una avalancha masiva de miles de migrantes en Ceuta desborda a las fuerzas
de seguridad en la mayor crisis desde el choque con Marruecos en 2021
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La Guardia Civil no puede hacer más que observar como familias enteras
bordean el espigón fronterizo del Tarajal para alcanzar territorio español
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Hace 4 horas
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