Expertos y asesores. Dos gremios, dos castas que sobrevuelan todos los acontecimientos como imprescindibles y sin ninguna finalidad seria que lo justifique, como no sea la del pago de recompensas. Nada se les resiste. Cuando se nos revela que tal o cual asunto a resolver está en manos de expertos, pónganse en lo peor. Desconfíen, casi nunca habrá solución. Es la mejor manera que tienen los políticos de dar largas y desviar la atención para que no se les agobie. Lo peor es que suele creerse que si está en tan buenas manos, la cuestión no tardará en arreglarse. Craso error; se diluirá como un azucarillo derretido en el tiempo. Otro tanto puede decirse de los asesores. Se cuentan por cientos (o miles), nunca dan la cara y lo único que trasciende de ellos es que cobran (mucho) por no dar un palo al agua. Ahora está a punto de producirse un relevo, sea el que sea. Con el natural disgusto se marcharán unos, pero otros esperan con alborozo la permuta, y hasta la próxima. Se trata de un sólido sistema rotatorio que jamás se interrumpe.
Ingresa asintomática en el Hospital Clínic la catalana que tuvo contacto
con la holandesa que murió por hantavirus
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Hoy será sometida a una prueba de diagnóstico cuyo resultado se conocerá
mañana. Si sale negativa, se le repetirá en una semana. Quedará aislada
para hacer...
Hace 1 hora
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