Es muy preocupante que la juez Mercedes Pérez Barrios, instructora de la 'operación Galgo', sospeche que agentes de la Guardia Civil falsearon pruebas para imputar a la atleta Marta Domínguez en un delito de dopaje deportivo, y por eso ordena que se les investigue. La magistrada no se explica cómo los botes intervenidos en casa del entrenador Alberto García, inicialmente vacíos, aparecieron con líquido para ser examinados. Falta por saber si los guardias, de ser ciertas las suspicacias, actuaron motu proprio o inducidos, como se sospecha por pertenecer o haber pertenecido la deportista al PP, por lo cual habría un especial interés 'político' en desprestigiarla. Si así fuese, el hecho adquiere una gravedad redoblada y será preciso llegar hasta el final, aunque en cualquier caso el primer responsable es siempre el ministro del Interior en ese momento. Lo que menos necesita la Benemérita es que se ponga en entredicho su bien ganada honorabilidad, y que las investigaciones sobre narcóticos en el deporte se desvirtúen por querer hacerlas a medida de oscuros intereses.
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1 comentario:
Si realmente es lo que parece, algo huele a podrido. Saludos
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